Entre cristales de hielo y máquinas silenciosas, nace algo que ya no es humano.
En la oscuridad del espacio, una voz interrumpió el silencio después de un largo rato. — ¡Atención!
Yo también lo amo 
Yo también lo amo A finales de octubre llegó una nueva carta que llenó de alegría el corazón de la madre
La nuera sorprendió a su suegra en su propia cocina y…
Concepción del Valle permanecía en el centro de la cocina, sujetando entre las manos una maceta con una
Un sintecho vino a resguardarse del frío el 31 de diciembre. Una hora después descubrí a quién había esperado mi madre toda su vida
Coloqué el último plato y retrocedí un paso. Doce cubiertos. Doce copas. Doce servilletas dobladas en
Mamá querida
¡Eh, bigotes! ¿De quién eres tú? Claudia se quedó quieta, mirando fijamente al enorme gato naranja sentado
Escándalo en una distinguida familia española
¡Esto es el fin! exclamó con voz temblorosa Lidia García, llevándose un delicado pañuelo de batista a
El Examen
¡Ya está bien! ¡Estoy harto! Si no dejas de machacarme, no pienso presentarme al examen, ¡ni aunque me
El Hada
¡De mayor voy a ser un hada! Lucía, cariño, ¿por qué un hada? Porque quiero, mamá. ¡Y punto!
“Yo también lo amo.”
En uno de los pueblos de la sierra de Andalucía, en el verano de 1940, la directiva de un pequeño cortijo
Cara ajena
Cara ajena Elena estaba de pie frente a Verónica, apretando el teléfono con manos temblorosas.