En la oscuridad del espacio, una voz interrumpió el silencio después de un largo rato. — ¡Atención!
Yo también lo amo A finales de octubre llegó una nueva carta que llenó de alegría el corazón de la madre
Concepción del Valle permanecía en el centro de la cocina, sujetando entre las manos una maceta con una
Coloqué el último plato y retrocedí un paso. Doce cubiertos. Doce copas. Doce servilletas dobladas en
¡Eh, bigotes! ¿De quién eres tú? Claudia se quedó quieta, mirando fijamente al enorme gato naranja sentado
¡Esto es el fin! exclamó con voz temblorosa Lidia García, llevándose un delicado pañuelo de batista a
¡Ya está bien! ¡Estoy harto! Si no dejas de machacarme, no pienso presentarme al examen, ¡ni aunque me
¡De mayor voy a ser un hada! Lucía, cariño, ¿por qué un hada? Porque quiero, mamá. ¡Y punto!
En uno de los pueblos de la sierra de Andalucía, en el verano de 1940, la directiva de un pequeño cortijo
Cara ajena Elena estaba de pie frente a Verónica, apretando el teléfono con manos temblorosas.