Ganas un dineral, ¿verdad? La hermana de mi mujer pidió un préstamo y se fue a la Costa del Sol.

Estepera que te cuente algo que nos pasó este verano Resulta que vino a visitarnos la querida hermana pequeña de mi mujer, la típica hija mimada. Vamos, que en cualquier comida familiar, solo se habla de ella: ¡qué lista es!, sacó buenas notas, acabó la carrera, tiene trabajo fijo No te lo pierdas, todo el mundo la pone por las nubes, como si fuera la hija perfecta.

Sin embargo, yo, que soy mayor que mi mujer, ni siquiera terminé mis estudios y me casé joven, pero a nadie le importó mucho. Yo ya tenía mi propio negocio, mi piso en Madrid, mi coche, me iba bien Pero da igual, la estrella seguía siendo la hermana pequeña.

Y resulta que este verano aterriza en casa y me pide un préstamo, porque dice que quiere comprarse un piso y necesita dinero para la entrada. Para mí no era tanta pasta, la verdad, así que acepté sin problema prestarle el dinero. Me dijo que trabajaba en una administración pública y que me lo devolvería puntual, que podía confiar en ella.

Total, le paso la transferencia en euros y casi me da su palabra de honor de que me lo iría devolviendo cada mes. Pues a la semanita, se me planta en la playa. Yo, la verdad, me quedé a cuadros, porque, a ver ¿cómo puede ser que alguien a quien le falta dinero para la entrada del piso tenga de repente dinero para irse de vacaciones?

Estaba en la Costa del Sol, contándole a la familia que había estado ahorrando todo el año para ese viaje Pero lo curioso era que aún no había comprado el piso ni había firmado todavía ninguna hipoteca. Le pregunto y me dice, así tan tranquila, que se lo ha pensado mejor y ha decidido no comprarse piso.

Yo, con toda la buena fe, le pido entonces que me devuelva el dinero y me salta que no tiene ni un euro, que todo se lo ha fundido en la playa. Ahí ya me quedó clarísimo que lo del piso era una excusa.

Le pido por favor que me devuelva la pasta cuanto antes, porque yo se la presté para la entrada del piso, no para que se pegara unas vacaciones. Y lo mejor fue su respuesta, mira: Ya ganaré dinero, puedes esperar, ahora no tengo nada.

¿Cómo acabó la película? Pues como te imaginas, se fue llorando a mi suegra y le dijo que le estaba reclamando el dinero antes de lo acordado y que eso no se hace entre familia. Total, que la niña volvió a ser el angelito de la familia, y nosotros, los monstruos con dinero. Qué cosas tiene la vida, ¿eh?

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Elena Gante
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Ganas un dineral, ¿verdad? La hermana de mi mujer pidió un préstamo y se fue a la Costa del Sol.
The Silence They Couldn’t Laugh At Anymore