La compleja felicidad
Felicidad complicada ¿Cómo que nos divorciamos? ¿Enrique, estás de broma? Pilar miraba a su marido sin
El último hombre, un golpe en la puerta y un gran error burocrático.
El último hombre sobre la Tierra estaba sentado en una habitación. No era una hazaña, ni una tragedia
Luz en medio de una ventisca, o No solo los motores se pueden reparar
A Germán Sáenz le fastidiaba que lo llamaran cuando iba conduciendo. Más todavía en invierno.
Calor a medias, o la lección de un perro viejo
El final del otoño en un barrio de casas bajas de las afueras era esa época en que la luz parecía escaparse
Nicolás Ibáñez procuraba no recordar su pasado ni contárselo a nadie. Porque, la verdad, mejor dejar ese pasado donde está.
Nicolás Álvarez procuraba no recordar su pasado, ni contarle a nadie nada de él. Porque ese pasado…
Balasto, o la historia de un hallazgo
El otoño en aquella ciudad nunca tuvo nada que ver con la tristeza hermosa. No cubría los techos con
Una abuela española adoptó un cachorro de mastín del Pirineo: el perro creció vigilando toda la finca, devoraba una palangana de comida en segundos, rascaba la espalda contra la valla hasta torcerla e incluso intentó arrastrar a la anciana de un tirón.
Una anciana llamada Eulalia decidió un día, en uno de esos sueños en los que la lógica se escurre como
El pariente nocturno y el precio de la tranquilidad
Otra vez no, por favor susurré para mis adentros mientras miraba el fregadero repleto de agua jabonosa.
El abuelo ya no está
Ya ves, hace poco volví de otra de esas interminables reuniones de trabajo, ni me había dado tiempo a
Tendría yo unos cinco o seis años, aún antes de empezar el colegio, a principios de los noventa, cuando llegaron a nuestro pueblo desde la ciudad dos jubilados para vivir allí: la abuela Vera y el tío Alejandro.
Te voy a contar una historia que me remueve el corazón cada vez que la recuerdo. Yo debía tener unos