Ocho años no son nada
Ocho años, menudencias Diario de Victoria El teléfono ha sonado a las siete y media de la mañana, justo
La trampa del diamante
La trampa del diamante Igor Vladimir miró rápidamente el reloj y luego a la joven que estaba de pie en
Las llaves
Las Llaves ¡Que no quiero oír más! ¡No lo entiendes porque me tienes envidia! ¡Déjame en paz y ocúpate
Gotas de rocío
Gotas ¡Y no es nada fea! ¡Es preciosa! ¡Mateo, díselo tú! Carlota abrazaba a una gata escuálida y despeluchada
He puesto a mi marido ante una decisión muy difícil.
Recuerdo vívidamente aquel día en que puse a mi marido ante una elección difícil. Fue hace ya años, cuando
Inocente pese a todo
Sin culpa, pero culpable ¡Te llevas a tu hija y os vais de aquí! ¡Tú y yo ya no tenemos nada en común!
¡Vaya, hemos cometido un pequeño error!
¡Pero bueno! ¡No puede ser! Consuelo pegó un pequeño volantazo y por poco estampó su joyita contra el
La voz que salvó
La voz que salvó Eugenia Luisa estaba sentada frente a su hijo, apretando con fuerza un pañuelo de encaje
La libertad de ser uno mismo
¿Sabes? A veces me pregunto qué habría pasado si no me hubiese atrevido aquella vez murmuró Clara, muy
El baile que salvó
El baile que salvó Ana manejaba la azada con habilidad, inclinándose una y otra vez para arrancar las