Uncategorized
María del Carmen González, una abuela de ochenta y cuatro años, estaba sentada en la parada del autobús
María del Carmen González, una abuela de ochenta y cuatro años, estaba sentada en la parada del autobús
Inés, no te apresures, piénsalo bien otra vez le decía su tía Luisa. ¿Y si no puedes con ello?
Natalia, no te apresures, piénsalo bien una vez más me decía la tía Lidia, con el tono cansado que sólo
Mamá, ya casi llego. Veinte minutos, no más dice Iñigo en la puerta de la sala, intentando sonreír mientras
Querido diario, Mamá, solo me quedaré veinte minutos, no más dije mientras me apoyaba en la puerta del
Cuando Almudena vuelve al pueblo, nadie la reconoce al instante. Han pasado treinta años. Hace treinta
Cuando Eulalia volvió al pueblo nadie la reconoció al instante. Treinta años habían transcurrido.
«Es imposible no amar a los hijos», se repetía Carmen mientras se abría paso por la senda cubierta de nieve.
«No puedo no amar a mis hijos», pienso mientras avanzo por el sendero cubierto de nieve. Sin embargo









