Uncategorized
Carmen oyó el aullido por primera vez el sábado, cuando volvía del turno de noche. Largo, desgarrador
Genaro llegó de cazar furioso como un toro en una cacharrería. Dejó las botas en la entrada, una a cada lado.
**15 de diciembre** Aún no puedo creer que haya pasado un año. Un año entero desde aquel día maldito.
Me fui con una más joven. A los cuatro meses empecé a echar de menos el cocido, los filetes empanados
—Bueno, pues —dice la suegra desde la puerta, sin saludar, sin quitarse los zapatos—, ¿qué es esa pocilga
Querido diario, A veces la vida te regala historias que luego piensas: no puede ser que todo ocurriera así.
Cuando mi yerno trajo a la casa de campo a un perro sarnoso, mi suegra casi se desmaya de indignación.
María cerró la cerradura con un chasquido y soltó un suspiro de alivio. Por fin. Dos días libres por
Él estaba al 50% mientras yo ahorraba para mi piso. De repente quiso casarse y compartir bienes.
En la víspera de Nochevieja uno quiere creer en milagros. Una historia con un final realmente místico









