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Agujero negro Una taza de café humeante sobre el alféizar de la ventana. El vapor se eleva lentamente
Bárbaros y dioses Aquella noche, Lucía vio una estrella fugaz. No sabía si lo había soñado o si realmente
No vendrás dijo Diego, sin mirarla. Estaba ante el espejo de la entrada, ajustando la corbata.
De la sombra a la luz. ¿Otra vez viendo esas series absurdas? la voz de Víctor sonó a mi espalda tan
El último peso El frío se colaba sin piedad bajo el escaso pelaje, clavándose en la piel como miles de
Papá, te he dicho que no. ¿Es que no me escuchas? Eso es un trasto, deberías tirarlo a la basura, no
Entró sin llamar, sujetando en brazos algo que se movía levemente. Lucía entró sin llamar. Nunca antes
El último peso El frío se colaba bajo el escaso pelaje, clavándose en la piel como miles de agujas de hielo.
Hilo de acero A la luz de la mañana que inundaba el estacionamiento de la Preparatoria Westwood, una
No te atrevas a cantar No sonríes como deberías. Alicia no comprendió al instante que se dirigían a ella.