Alejandro Benítez creció sin padre. Bueno, estrictamente hablando, padre tenía, pero cuando cumplió cuatro
Diego, desde que era muy pequeño, mantenía una estrecha amistad con su anciano vecino, a quien todos
El estadio departamental “La Esperanza” zumbaba como un panal alborotado. Desde las gradas llegaban fragmentos
El veintitrés de septiembre de dos mil diez, Diego llevó a Catalina a la casa de sus padres.
Estaban sentados en un banco helado en un parque casi desierto, mientras el viento de noviembre arrastraba
Mamá, ella es mi novia, Inés trató de decirlo Lucas de pasada, como quien no quiere la cosa, pero el
Doña Mercedes hacía tiempo que se pertenecía solo a sí misma y a su gato Tomás, que solía instalarse
¡Hola, papá! Los nombres, apellidos y lugares han sido modificados. Carlos salió de la oficina pasadas
La hija del director. Capítulo 3/3 — Laura, ¿por qué das vueltas y más vueltas? ¿Quieres decirme algo?
Recuerdo hace años, cuando todo aquello pasó en Madrid, durante uno de esos otoños que parecen alargarse