Me pasó que no pude casarme ni tener hijos. Así de peculiar ha sido el rumbo de mi vida. Ahora tengo 57 años. Hace poco celebré mi cumpleaños. Solo lo festejamos mi madre y yo, juntos los dos.
Resulta que no he llegado a casarme ni tengo hijos. Así de curioso ha sido el rumbo de mi vida.
Solo tenía 22 años cuando me quedé sola, sin marido, con mi pequeño David en brazos. Mi hijo solo tenía dos años en aquel momento.
Tenía apenas veintidós años cuando me quedé sola, sin marido y con mi pequeño Diego en brazos.
Llevaba tres años saliendo con David cuando me pidió que viviera con él, lo que significaba mudarme a casa de sus padres. Después de casarnos, todo empezó a ir de mal en peor.
Llevaba tres años saliendo con Álvaro cuando me pidió que me mudara con él, lo que implicaba vivir bajo
Hello world!
Welcome to WordPress. This is your first post. Edit or delete it, then start writing!