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El plato con la comida seguía intacto junto a la ventana. Gabriela lo movió un poco hacia la izquierda
Luna nunca entendió por qué la gente la llamaba “inservible”. Ella solo había corrido detrás de una ardilla una vez.
El aroma del café recién hecho se mezclaba con el perfume caro y el olor dulzón de los lirios que aún
Isadora apretó los ojos con fuerza mientras el polvo del camino le golpeaba la cara. Sintió las manos
En la ficha de Canelo figuraban tres devoluciones en un año y medio. Los voluntarios ya ni discutían
Mi abuela Claudia no se saltó un solo día. Ni uno. Durante dieciocho años le llevó comida a un vagabundo
A los setenta y tres años, una aprende que la crueldad no necesita gritos. Llega envuelta en papel reciclado
El Mercedes negro se deslizó por la entrada de la hacienda en las afueras de San Antonio. Eran casi las
Los primeros en escuchar la sirena fueron los meseros, que aún acomodaban las copas de champán en el
En una mansión de cristal y mármol en el corazón de Coral Gables, tres niños de cinco años se rompían









