Author: Mundo Magiko
El chico no ha venido a la finca para acusar a un desconocido. Ha venido a romper una mentira que cada
El salón de bodas brilla con una luz cálida. Bajo las lámparas de araña de cristal, los arcos de flores
Había imaginado su rostro durante todo el trayecto de vuelta a casa. A través de cada kilómetro, cada
Tío, imagínate el típico bar motero en la sierra de Madrid. El suelo crujía con botas pesadas, las paredes
Las dos puertas batientes se abrieron de golpe, y todo el bar de moteros se volvió hacia la luz de la entrada.
El bar de carretera bullía con el tintineo de cubiertos, tazas de café y las risas graves de un grupo
El bar olía a aceite usado, café recién hecho y lluvia golpeando sobre los adoquines desgastados de la Gran Vía.
La cafetería estaba cálida, iluminada y llena de vida. Bancos de color rojo cubrían las paredes.
La cocina de servicio se situaba al lado del gran salón de fiestas, tan próxima que la música llegaba
Lo primero que vieron no fue al chico. Fue la grasa. Manos manchadas de aceite. Ropa sucia.